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lunes, 8 de agosto de 2011

Los políglotas de las Galápagos


El profesor Serrallonga estudia el comportamiento burlón de los sinsontes. Éstas son unas aves de la familia Mimiade, con más de 35 especies extendidas por todo el continente americano. Son capaces de imitar el sonido de otras aves y demás sonidos del entorno, tales como las notas de un piano, ladridos de perros y sirenas. Curiosamente, el sinsonte común viene definido por el binomio taxonómico Mimus polyglottos, es decir, imitador políglota.
"Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte;
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura.".
De la canción 'La Maza', de Silvio Rodríguez.


En el archipiélago encontramos varias especies endémicas del género Nesomimus:
  1. Nesomimus parvulus, está presente en casi todas las islas.
  2. Nesomimus trifasciatus, sólo habita en la isla Floreana y son los sinsontes en mayor peligro de extinción.
  3. Nesomimus macdonaldi, que sólo se la encuentra en La Española.
  4. Nesomimus melanotis, que también está en peligro y vive en San Cristóbal.
Cuenta Serrallonga que está observando como los sinsontes están imitando ahora los ruidos que hacen los hombres al cazar otras aves no endémicas que amenazan su hábitat. De esa manera les confunden y defienden así sus nidos.

Como ves sigo sin hablar de los pinzones, pero empiezo a tener mis dudas. ¿Fueron los pinzones o los sinsontes los que inspiraron la teoría evolutiva de Darwin?

Eso es lo que afirma el profesor Robert L. Curry, del departamento de biología de la Villanova University (Pensilvania) en su página web, citando al propio naturalista inglés:
"My attention was first thoroughly aroused by comparing together the various specimens ... of the mocking-thrush". (DARWIN, Charles. 'The Voyage of the Beagle'. 1839)
Curry no deja de sorprenderme: ¿Cómo es que una universidad que se declara seguidora de San Agustín muestra interés en seguir los pasos de Darwin? Entre su ideario está el animar "programas e investigaciones sobre problemas contemporáneos a través de la lente de la enseñanza social católica".

Tal vez los sinsontes puedan explicárnoslo algún día.

Imagen de un Nesomimus melanotis de la Wikipedia.

lunes, 18 de julio de 2011

De ciertas manías taxonómicas


En otro tiempo las disputas entre deportistas o personajes de la televisión eran más improbables que las que existían entre los científicos, entre otras cosas porque aún no se había inventado ni el fútbol ni la televisión. El primer campeonato se organizó en Inglaterra en 1863, mientras que la televisión fue introduciéndose gradualmente en los hogares de los occidentales durante las últimas décadas del siglo XX.

El sueco Carolus von Linnaeus (1707-1778) y el francés Georges Louis Leclerc (1707-1788), más conocido como conde de Buffon, estaban enzarzados en una disputa sobre la manera de entender y clasificar la naturaleza.

En una entrada anterior vimos como Linnaeus tuvo éxito en implantar el sistema de clasificación binomial, al que llamamos taxonomía. Así, el ser humano es Homo sapiens, y el cocotero, es Cocos nucifera. Y abusando de la posición de privilegio que le daba ser el que pone nombres a los seres vivos, Linnaeus no pudo resistirse a la tentación de catalogar al sapo común como Bufo bufo, en clara referencia a su colega. Algo que el conde de Buffon se tomó muy mal, como cuenta Serrallonga. (Serrallonga, 2010; 63)

Buffon escribió su voluminosa 'Histoire Naturelle, générale et particulière' entre 1749 y 1788. El conde estaba más interesado en las descripciones anatómicas y conductuales de los seres vivos, que en colocarlos en su cajón y estante adecuado a cada uno de ellos. La película de 'Master and Commander' (2003) muestra una escena en la que aparece la Historia Natural de Buffon, y se observa en un primer plano como ésta está escrita en francés. Es decir, que los documentalistas hicieron muy bien su trabajo, tal como señala Serrallonga.

El naturalista francés puedo pasar a la historia como el primero en anticipar la teoría de la evolución, o la teoría de la transformación, pero prefirió no insistir sobre este tema. Lástima, pues la polémica hubiera subido de tono con Linnaeus, un ferviente creacionista. Aunque también hay que reconocer que adelantarse a su tiempo tiene sus riesgos.

En otra ocasión os hablaré de Lamarck y Cuvier.

Lámina de Buffon en http://libroslateatral.wordpress.com/2009/11/25/natural-history-leclerc-buffon-grabados-del-siglo-xix/

viernes, 8 de julio de 2011

Naúfragos en las Encantadas


En este viaje virtual a las islas Galápagos, o islas Encantadas, lo que uno espera es encontrar animales. Como autor, he podido forzar que nuestro primer encuentro fuera con un cachalote. Pero ésta es la fantasía. La realidad sería, más bien, que nos topáramos primero con los/las turistas.

Leo en Experience of Travelling, una guía de vacaciones on-line, un artículo sobre nuestras islas fechado en 20/05/2011. En éste se cuenta cómo el turismo creciente y el descontrol en las edificaciones llevaron a sucesivas designaciones como espacio protegido. Primero fue en 1957, como parque nacional de Ecuador y en 1979 por la UNESCO como espacio de interés para la humanidad.

Las Galápagos vienen a recibir unos 100.000 turistas anuales. En 2007, de nuevo la UNESCO denunció que muchas especies estaban amenazadas e incluyó el archipiélago en su lista de espacios protegidos por peligro de extinción (List World Heritage Sites in Danger Extinction).

Las autoridades son conscientes del problema y elaboran una serie de normas destinadas a los turistas:
  1. No salirse del camino trazado. Éste está claramente trazado con estacas blancas y negras;
  2. No molestar a los animales salvajes:
  3. No recoger souvenirs de las especies nativas de las Galápagos;
  4. No acercarse a los animales;
  5. No generar basuras en el parque;
  6. No está permitido fumar ni usar los teléfonos móviles dentro del parque;
  7. No dar de comer a los animales;
  8. No olvidar limpiar la suela de los zapatos antes de entrar en el parque;
  9. No abandonar el grupo en ningún momento.
A mí me parecen bien, pero me pregunto entonces: ¿cuál es el aliciente de visitar las islas? Si prácticamente no puedes hacer nada, sería mejor quedarse en casa mirando documentales. Si es por visitar una isla, podríamos disfrutar de las Baleares o las Canarias que las tenemos más cerca.

¿Acaso son más bonitas las Galápagos?

No era esa la opinión de Darwin:
"El 17 por la mañana desembarcamos en la isla Chatham [San Cristóbal]. Como todas las demás, es redondeada y no tiene más de particular que unas cuantas colinas, restos de antiguos cráteres. En una palabra, no hay nada menos atractivo que el aspecto de esta isla. Arbustos raquíticos, tostados por el Sol y que apenas pueden vivir, cubren en toda su extensión una corriente de lava basáltica negra de rugosísima superficie y hendida en varias partes por inmensas grietas. Calentada en exceso por los rayos del un Sol ardiente, la suerficie del terreno, callosa a fuerza de estar seca, hace pesado y asfixiante el aire como si saliese de un horno caliente. parecíanos que hasta los árboles se sentían mal". (Darwin, citado en Serrallonga, 2010; 14) (Las negritas son mías).
Cuenta Serrallonga que con el tiempo el alma de científico hizo que Darwin cediera al embrujo de las Encantadas.

Pero no todos somos científicos, así que perdonad mi curiosidad antropológica por plantear esta pregunta: ¿qué esperan encontrar los turistas que van a la isla? ¿A otros turistas, tal vez?


La imagen procede de Guide Vacation: http://experienceoftravelling.com/2011/05/wonders-of-the-galapagos-islands.htm

miércoles, 6 de julio de 2011

Frente al león dormido


Hace tres años que un grupo de gente inolvidable nos encontrábamos en la sabana, entre hienas y leones, siguiendo el rastro de los primeros homínidos. Allí estaba el profesor Jordi Serrallonga ejerciendo de guía virtual. Mañana nos encontraremos de nuevo, también de modo virtual, frente al león dormido.

Aunque los iniciados 'uocenses' se estarán deleitando con el juego de palabras, lo cierto es que existe un islote cercano a San Cristóbal, llamado así: el león dormido. En su libro, Serrallonga hace varias veces referencia a él, y no me extraña pues su silueta resulta muy peculiar.

En cierta manera, esta entrada es de transición. Hasta ahora hemos sobrevolado la isla a través de mapas, vistas desde el Google o animaciones de la NASA. Igualmente, nos subimos a bordo del HMS Beagle y retrocedimos hasta el siglo XIX para hacernos una idea de cómo era el pensamiento científico y social de aquella época. Repasamos algunos aspectos biográficos de los personajes principales, Charles Darwin y el capitán FitzRoy, aunque es seguro que volveremos sobre ellos. Nos sorprendimos con el experimento antropológico llevado a cabo con los fueguinos. Y apuntamos al problema teológico que subyace en todo encuentro con la verdad científica cuando ésta contradice las creencias religiosas, tales como el creacionismo o la teoría del diseño inteligente. Y todo ello sin olvidarnos del pastafarismo.

Ahora ya toca entrar en materia.

Dudo entre si poner pie en tierra firme o zambullirme en el mar. La biodiversidad de las Galápagos es tal que uno no sabe por dónde empezar: ¿por las iguanas? ¿Los leones marinos? ¿Las tortugas? ¿Los tiburones? ¿Las fragatas? ¿Los pinzones?... ¿Los percebes?

Una buena amiga me diría que empezara por el principio. Otra que por el final.

Imagen procedente del blog fotográfico de Marissa: http://galapagosislandsphotojournal.blogspot.com/2009/01/kicker-rockleon-dormido.html

miércoles, 29 de junio de 2011

Las tribulaciones del capitán FitzRoy


En la aventura del HMS Beagle y en la consiguiente historia de la evolución de las especies, FitzRoy es el candidato ideal para el papel de malo. Pero tampoco debemos olvidar que para los creacionistas es Darwin quien debe ocupar ese lugar.

Caer en el dualismo fácil, pero recurrente, de señala 'buenos' y 'malos' no entra para nada en mis intenciones. Suelo decir que no existen las buenas personas, como tampoco las malas. Lo que ocurre es que los humanos nos equivocamos, algunos con más y otros con menos frecuencia. En esa línea veo que coincido con Serrallonga que señala hasta cuatro grandes errores cometidos por el capitán FitzRoy, y también señala alguno cometido por Darwin. Según el arquólogo catalán, FitzRoy se equivocó en:
  1. expresar su deseo de viajar acompañado por una persona culta, con conocimientos de historia natural pero sobre todo instruido en aspectos teológicos;
  2. aceptó un joven cuya nariz revelaba ineptitud para soportar los avatares de una larga cirunnavegación. [Darwin se mareaba a bordo e insistía en explorar territorios vía terrestre];
  3. facilitar al teólogo el primer volumen de los 'Principios de geología' de Charles Lyell;
  4. poner a disposición de Darwin sus colecciones particulares de pinzones. En la etiqueta de cada uno de ellos figuraba la isla y lugar de procedencia. [Darwin cometió el error de no etiquetar los suyos]. (Serrallonga, 2010; 171-172)
En FitzRoy se da esa curiosa mezcla entre científico y fundamentalista religioso que a algunos nos sigue pareciendo difícil de explicar como cuando encontramos un médico o un farmaceútico que a su vez siguen fervientemente a los Legionarios de Cristo.

Aparte de sus dotes como marino, el capitán del HMS Beagle no era un científico mediocre. Demostró ser un competente pionero en la predicción meteorológica. Escribió unos ocho libros, el último de los cuales trataba sobre este tema: 'The Weather Book' (1862) y el Times de Londres fue uno de los primeros periódicos en publicar predicciones del tiempo basándose en los trabajos de FitzRoy.

En 1851 entró como miembro en la Royal Society avalado por trece socios, uno de ellos el propio Darwin.

La gran paradoja de este hombre fue que embarcó a Darwin para tener alguien culto con quien poder conversar, ya que la tripulación dejaba bastante que desear en este aspecto. En esta decisión influyó el suicidio de Pringle Stokes, anterior capitán del HMS Beagle, circunstancia que le llevó a ser él quien capitaneara la nave. FitzRoy temía ser víctima de una depresión semejante a la de Stokes.

El caso es que no lo hizo entonces pero FitzRoy acabó suicidándose en 1865 cuando cayó en una fuerte depresión tras tomar parte en la polémica suscitada por la publicación de 'The Origin of Species' (1859). Luego se supo que tenía graves problemas económicos y de salud, aparte de problemas externos e internos en la Meteorological Office.

Darwin contribuyó con 100 libras a un fondo que se reunió a favor de la viuda y de su hija.


El retrato del capitán FitzRoy proviene de la Enciclopedia Britannica: http://www.britannica.com/blogs/wp-content/uploads/2009/02/fitzroy.jpg?a14544

martes, 28 de junio de 2011

Soltando lastre teológico


Curiosamente, Charles Darwin no fue un buen estudiante. Hijo de una familia acomodada, su padre le envió a la Universidad de Edimburgo para estudiar medicina. Pero él encontraba tediosas aquellas clases, además de sentirse indispuesto ante la visión de la sangre o el sufrimiento humano. Para colmo, era asiduo a fiestas y jornadas de caza. Y para mayor enfado de su padre, Darwin sólo se interesaba por las clases de historia natural, nos cuenta Serrallonga. (Serrallonga, 2010; 26)
Por aquel entonces no existían loa naturalistas. Por otra parte, ser pastor anglicano era una salida casi tan buena como ser médico. Así que nuestro Darwin acabó cursando estudios de teología en el Christ's College de Cambridge por prescripción paterna.
"Paradojas del destino, en Cambridge era aceptado un nuevo estudiante de teología que, décadas más tarde, se atrevería a hacer tambalear los cimientos del creacionismo". (Serrallonga, 2010; 27)
Fueron décadas más tarde porque en Darwin tuvo que darse un periodo de conversión que pudo empezar en las mismas Galápagos. No debió ser fácil elaborar una teoría de la evolución que contradecía la opinión predominante de la sociedad victoriana. Lo que no significa que antes de Darwin (a.D.)[1] no hubieran otras teorías tendentes a demostrar la evolución de las especies. Pero de eso ya hablaremos más adelante.

Lo que interesa remarcar aquí es que la concepción predominante es que la naturaleza era inamovible, que permanecía exactamente igual que en el momento de la Creación. A ese momento se le llegó a poner fecha y hora exacta por el doctor John Lightfoot (1602-1675) quien fue vicerector de la Universidad de Cambridge, precisamente. Las 9:00 horas del 23 de octubre de 4004 a.C. es conocida como la fecha determinada por Lightfoot, pero al parecer éste dijo otra cosa. La cita proviene del libro 'A History of the Warfare of Science with Theology in Christendom' (1896), cuyo autor es de Andrew Dickson White. Si hubiéramos de hacer caso al propio Lightfoot, éste afirmaba en 'The Harmony of the Four Evangelists, among themselves, and with the Old Testament' (1644), que estaban viviendo realmente en el año 5573 después de la Creación, es decir, que ésta habría ocurrido en el 3929 a.C. En una obra anterior, 'A few and new Observations upon the Book of Genesis' (1642), Ligthfoot afirma que Dios habría creado el mundo en un instante, pero a las 12:00 horas de la noche y no a las nueve de la mañana. La cita de las nueve se refiere a la creación del hombre y está contenida en el propio Génesis.

Decía Hitchens que:
"Aunque, pese a sus limitaciones, algunas defensas de la religión son espléndidas (podríamos citar a Pascal) y otras aburridas y absurdas (aquí no podemos evitar citar a C.S. Lewis), ambas modalidades tienen algo en común, y es lo siguiente: la atroz carga de retorcimiento que tienen que soportar. ¡Cuánto esfuerzo hace falta para afirmar lo increíble!". [2]
Y, paradójicamente, el viaje de Darwin a las Galápagos fue como consecuencia de los 'retorcidos' esfuerzos del capitán Robert FitzRoy (1805–1865) para poder seguir afirmando lo increíble ante el imparable avance de la ciencia. Pero FitzRoy merece un capítulo aparte.

_________
[1] a.D. es otro recurso narrativo de Serrallonga. Se refiere a que la historia de la humanidad tiene un antes y un después fijado en el año 1836, que es cuando Darwin regresa de las Galápagos. Afectaría, pues, a la propia vida del naturalista inglés.
[2] HITCHENS, Christopher. 'Dios no es bueno. Alegato contra la religión'. Debate. Barcelona, 2007


Imagen de un joven Darwin. Proviene de la web de la Universidad Complutense de Madrid: http://www.ucm.es/info/genetica/grupod/Genetica%20evolutiva/Especiacion/darwin-young.jpg

lunes, 27 de junio de 2011

Prolegómenos


Sabemos que Charles Robert Darwin (1809-1882) se pasó gran parte de su vida pensando en las Galápagos. Su estancia apenas duró algo más de un mes. El 20 de octubre de 1835 el HMS Beagle levó anclas y dejó atrás las también llamadas Islas Encantadas. Debido a una misteriosa enfermedad, dice Serrallonga,
"Darwin jamás volvería a embarcar con destino a las tierras ecuatoriales y tropicales. Aún así, fue capaz de viajar con la mente para acabar obsequiándonos con la teoría más decisiva de la Historia de la Ciencia y, cómo no, de la Humanidad". (Serrallonga, 2010; 11)
Desde entonces muchos pensaron en las Galápagos, aunque no todos pudieron ir. Las especies evolucionan pero la nuestra lo hace, además, a través de la cultura. Usamos nuestros conocimientos y fabricamos nuevas herramientas con las que nos enfrentamos al medio. El propio Serrallonga nos cuenta su llegada a Puerto Baquerizo Moreno a bordo de una aeronave y se permite la licencia narrativa de hacerlo acompañado del propio Darwin en una especie de 'regreso al futuro' que le permite asimismo retomar el pasado.

Los humanos no sólo vivimos la vida, sino que la contamos. Lo hizo Charles Darwin escribiendo en sus diarios. Lo mismo que luego Jordi Serrallonga en su inseparable Moleskine. Y es lo que, modestamente, me propongo hacer yo al escribir esta bitácora.

El mío será un viaje virtual a través del hipertexto. Será un viaje compartido, pues, contigo y con cuantos internautas se quieran sumar. Como navegante y náufrago no puedo asegurar cuánto durará. Ni siquiera estoy seguro de que regresemos, no ya a las Galápagos, sino de las Galápagos. Quizás nos quedemos allí para siempre.

Pensando.

La vida, al fin y al cabo, es un viaje. Y todo viaje 'debe' tener un objetivo y el nuestro es pensar. Pensar en la vida, de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos. Toda una aventura.

Bienvenido/a a bordo.


[1] SERRALLONGA, Jordi. 'Regreso a Galápagos. Mi viaje con Darwin'. Editorial UOC (Universitat Oberta de Catalunya). 2010

Acuarela de Owen Stanley (1841) representando al HMS Beagle durante su tercer viaje, en Australia. Enlace a la Wikipedia: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/54/HMSBeagle.jpg